Con la desecación del Lago de Texcoco a mediados del siglo XX, las tierras de lo que ahora conocemos como Ciudad Nezahualcóyotl, se volvío un nuevo polo de urbanización para la metrópoli. Los fundadores construyeron sus casas como podían, con cartón y lamina. De este origen humilde y de forma informal, empezó lo que es ahora uno de los municipios más densamente poblados del páis.
También tiene la desgracia de ser de los municipios de la metropolí que más se inunda.
Sería fácil echarse la culpa a los habitantes por asentarse en una zona que pocos años antes estaba regularmente cubierta por un lago. "El agua," como se dice, "tiene memoria." Recuerda - y reclama - su espacio. No obstante, si eso es cierto, ¿por qué parece que el gobierno mismo se le olvidó? ¿Por qué no solamente permitío la regularización de las tierras de Neza, sino tambien emprendió costosos y vastos proyectos de construcción de casas adentro de este suelo gelatinoso?
En los 1970s, mientras el gobierno estaba en proceso de regularizar las tierras de Neza y proveer servicios urbanos, BANOBRAS proyectó una nueva esquema de vivienda para la clase media ascendente en la zona norte de Neza: Valle de Aragón. Este símbolo del sueño mexicano se volvió una pesadilla para los habitantes a partir del 4 de febrero de 2010, cuando se abrió un boquete en el Río de los Remedios, un cauce enorme de aguas negras y aguas pluviales qué pasa al fondo de su colonia. Se volvieron a inundar fuertemente el año 2017 y siguen en riesgo.
Esta es su historia. Es una historia del sueño modernista hecho pedazos, y una historia de lucha de una población cada vez mayor por su derecho a la vivienda digna, segura, y sobre todo, seca.
Desde la inundación que les sacudió en el año 2010, Diana Jiménez, una originaria de la colonia, se ha encargado de una organización comunitaria de sus vecinos y de la investigación fastidiosa para buscar la verdad. Nos cuenta de la historia de la colonia a continuación:
Elena Cornejo y García, una vecina de Diana, llegó a vivir en la colonia nueva, todavía despoblada, en 1976. Heredó la casa de su esposo recién fallecido, y se trasladó con sus hijos de la Colonia Romero Rubio, en la Delegación Venustiano Carranza. Si bien la maqueta y plan de BANOBRAS había incluido todos los servicios, desde el principio les hacía falta los básicos. No había panaderías ni tortillerías cerca y tenía que cruzar el río de los remedios en una tabla para ir a pagar la luz, y siempre les ha hecho falta el agua. Sin embargo, Elena estaba agradecida de tener una casa propia. A pesar de que a veces olía feo el río, no sufrían inundaciones. La única que se acuerda fue una de 1979, en que el agua no subió más que al nivel de las banquetas. Es por eso que ni ella ni Diana podían creerlo cuando les decía que se estaba inundando la mañana del 4 de febrero, 2010:
Si bien el agua bajó al tercer día, las labores de limpieza fueron especialmente desgastantes porque el gobierno tardó días en restaurar el agua a la colonia, así que ni siquiera tenían agua limpia con que bañarse y lavar sus casas.
Al principio, fueron ignorados por el gobierno. Después de manifestaciones, incluyendo el cierre del Periférico, el gobierno les exigió ir hasta el estacionamiento de un Chedraui para formarse para hacer un censo para la distribución de apoyos.
Sin embargo, Diana y sus vecinas no tenían nada, ni dinero ni ropa limpia con que cambiarse. “Así como estábamos nos tuvimos que ir en el metro. Todos oliendo a caño... No teníamos nada,” explicó.
Con mucho fanfarria, el gobierno prometío 20,000 pesos, mucho menos de lo que perdieron la mayoría. Los que tenían solo un piso, como Elena, perdieron prácticamente todo su patrimonio. A pesar de eso, “era tanta la situación de desesperación de la gente que pues aceptó,” recuenta Diana. “Pero al tiempo no nos llegaba ningún apoyo. Ni la tarjeta, ni el certificado.”
Es entonces cuando Diana y su hermana empezaron a organizarse, formando una asamblea de vecinos y vecinas, y levantando su propio censo, fuera del control de los partidos políticos, quienes Diana se dio cuenta simplemente querían “controlar los daños,” para que “no se les se les saliera la gente y se empezara a organizar y se empezará a enojar más de lo que ya estaba.” Diana y sus vecinas, como Elena, empujaron al gobierno, con reunión tras reunión, hasta que recibieron el apoyo prometido – 20,000 pesos, que para Elena ni siquiera servía para reponer sus muebles básicos.
Después de lograr el apoyo, Diana se volteó a otro pregunta más primordial, motivado tanto por una cuestión de justicia como curiosidad: ¿por qué se inundaron?
Su respuesta es informada por una recopilación exhaustiva de datos que intimida los propios ingenieros del gobierno, pero su conclusión es más sencilla:
Nos inundan porque somos pobres, porque esa es la realidad, somos pobres.
-Diana
Tanto Elena como Diana estaban tan sorprendidos por la inundación en febrero de 2010 porque no había llovido tan fuerte en las horas anteriores - fue una lluvia típica, nada fuera de lo normal. Solo aprendieron después que el problema fue que el Sistema de Drenaje Profundo se encontraba totalmente cerrado por mantenimiento.
A primera vista, no está claro qué tiene que ver una cosa con la otra. ¿Qué tiene que ver el cierre del Drenaje Profundo - un sistema de túneles - con el desbordamiento de un río?
Para entender, tenemos que rastrear las interconexiones que tienen esos sistemas.
En la mañana del 4 de febrero, 2010, se abrío un boquete de 12 metros de ancho sobre el Río de los Remedios, en el entonque del Periférico y Circuito Mexiquense.
Por los hundimientos de la zona, en vez de fluir hacia la parte profunda del Lago de Texcoco, el agua escurría rápidamente hacia Plazas de Aragón, Cd. Nezahualcóyotl .
Entrando a Plazas de Aragón, el agua empezó a inundar a las casas.
No tardó en llegar a Valle de Aragón, 2da Sección
En pocos minutos, sus casas y calles se encontraban bajo agua.
Si llovió fuerte el 4 de febrero 2010, sin embargo, les pareció extraño a vecinos como Diana que se llenara tanto el río con esa lluvia, la cual era bastante normal en la temporada de lluvias. El día después, salió a la luz la explicación en las noticias: el Sistema de Drenaje Profundo se encontraba cerrado por obras de mantenimiento al momento de la inundación.
El agua que cae en el poniente de la metrópoli está captada en una serie de presas, pero cuando estas se llenan, los ingenieros lo vacían a tres sistemas interconectados: los ríos entubados que atraviesan la ciudad (Río de los Remedios, Río Consulado, Río La Piedad y Río Churubusco), al Emisor Poniente, o al Drenaje Profundo, a través de los interceptores Poniente y Centro-Poniente. Por los hundimientos extremos que ha sufrido la ciudad, los ríos ya tienen poca capacidad, y la mayor parte de sus aguas tiene que ser vaciada, de todos modos, a las lumbreras del Drenaje Profundo en la zona baja de la ciudad. Ya no llegan, como antes, al Lago de Texcoco. Puede vaciar una parte de sus aguas al Gran Canal, pero esa misma se ha estado hundiendo tanto que casi no da abasto. Es por eso que la gran mayoría del agua del poniente de la ciudad está conducida, finalmente, al Drenaje Profundo.
AQUI VA UN MAPA INTERACTIVO CON PUNTOS
El 4 de febrero, los ingenieros ya no tenían la opción de vaciar los aguas al drenaje profundo. Solo les quedaba el Emisor Poniente y el sistema de ríos. Sin su salida principal, el agua seguía subiendo en los ríos, hasta que, por la misma presión, se abrió el boquete en el Río de los Remedios. No había forma de contener el flujo, que seguía y seguía.
Parecería muy fácil sugerir, como suele hacer el gobierno, que se trató simplemente de un desafortunado accidente, una lluvia inusual en una época del año poco habitual. En parte es cierto, pero la pregunta que debemos hacernos es otra: ¿por qué el sistema estaba completamente cerrado en ese momento y por qué otras vías de agua a lo largo de los canales que aún atraviesan la ciudad no pudieron soportar el caudal?
La respuesta a ambas preguntas es el hundimiento del terreno.
Cuando se inauguró el drenaje profundo en 1975, se pretendía que se utilizara solo durante la temporada de lluvias. Durante la temporada de estiaje, la ciudad, se suponía, seguiría dependiendo de los canales y ríos que desde casi un siglo había utilizado para evacuar sus aguas residuales. Sin embargo, en la década de 1990, el hundimiento ya había llegado a tal nivel que estos canales y ríos se quedaron sin pendiente, o hasta en contrapendiente. El agua ya no podía fluir en ellos hasta que estaban a punto de desbordarse. Los ingenieros no vieron otra opción que empezar a utilizar el drenaje profundo durante todo el año para expulsar las aguas residuales de la cuenca.
Esto provocó unos niveles extraordinarios de corrosión del concreto dentro de los túneles del drenaje profundo, hasta el punto de que comenzó a perder capacidad, llegando a un punto crítico en el año 2000. Los ingenieros comenzaron a insistir cpm el gobierno municipal y federal para que se iniciara un ambicioso proyecto de reparación con el fin de restaurar el funcionamiento de los túneles. Estas obras de reparación se llevaron a cabo en 2010.
Llegaron demasiado tarde para el Valle de Aragón.
Dos años después de la catástrofe, en 2012, el gobierno federal inauguró una serie de nuevas y vastas infraestructuras de drenaje, que prometían acabar de una vez por todas con las inundaciones en la parte oriental de la metrópoli. La más extraordinaria fue la primera fase de un nuevo y vasto túnel de drenaje, el Túnel Emisor Oriente (TEO), que sustituirá gradualmente por completo al deteriorado Gran Canal. Para complementar esta nueva columna vertebral del sistema, el gobierno también construyó un nuevo vaso regulador y una planta de bombeo en el lago Texcoco, la Laguna Casa Colorada, y un túnel bidireccional que conectaba esta cuenca con el TEO.
Llegaron demasiado tarde para el Valle de Aragón.
Este túnel, el Túnel Interceptor Río de los Remedios, era de especial interés para los residentes del Valle de Aragón, ya que prometía dejar en gran medida obsoleto el Río de los Remedios que los había inundado, permitiendo que el agua de sus barrios se drenara libremente hacia este nuevo túnel, sin preocuparse por el fallo de las bombas o la rotura de los diques.
Sin embargo, menos de dos años después, en 2014, el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto decidió convertir el lago Texcoco, con su vaso regulador y todo, en un nuevo y reluciente aeropuerto, con consecuencias devastadoras para Diana y Elena.
Si bien prometía que iba a reemplazar la capacidad de regulación perdida en otros lugares de la zona federal del lago de Texcoco, esas reposiciones no llegaron suficientemente rápido para blindar a la población del Valle de Aragón ante un nuevo desastre.
Se inundaron de nuevo el 30 de agosto de 2017, sacrificados para proteger el sueño de Enrique Peña Nieto, y la inversión de capitalistas como Carlos Slim.
Si bien las inundaciones del 2010 y 2017 han sido las peores que han sufrido en esta parte de Ciudad Nezahualcóyotl, no han sido las últimas. Tan sólo en 2019, se volvieron inundar, provocado por el mismo cierre de compuertas, sacrificando una población cada vez más grande y más marginada, para proteger las zonas de mayor plusvalía de la Ciudad de México.
Ha habido cambios para mejorar la situación. Sobre todo, la inauguración del Túnel Emisor Oriente alivia el drenaje de esta zona de la metrópoli, haciendo menos común la situación en que el sistema de drenaje esté rebasado y los ingenieros tienen que decidir a que colonia se van a arriesgar a inundar. (Por supuesto, este mismo causa estragos ahora en Tula, ve aquí) La cancelación del aeropuerto en el Lago de Texcoco es otro paso positivo, lo que le hace posible la restauración (todavía, al momento de escribir, pendiente) de la Laguna Casa Colorada, que fue parcialmente tapada por las pistas del aeropuerto.
Sin embargo, el riesgo sigue latente, creciendo con cada centímetro que se hunde el terreno. Por su parte, Diana sigue estudiando el tema, y cuando habla con sus vecinos y vecinas sobre los riesgos y las medidas preventivas que se tienen que tomar, es obvio que le estiman como una experta en el tema, lo cual sin duda es. En las asambleas como siempre viene preparada con un cuaderno lleno de dibujos técnicos y un micrófono una pequeña bocina para que se llegue a escuchar su voz sobre el ruido de la calle.
Junto a Elena y otrxs vecinos y vecinas, sigue luchando por el derecho a una vivienda digna y segura – y al final, por sus vidas, ante el abandono del autoridad.
Valle de Aragón no es la única colonia que se inundó el 4 de febrero de 2010 y el 30 de agosto de 2017. Se inundó también Altavilla a unos escasos kilometros, el mismo 30 de agosto 2017, y Chalco el 6 de febrero de 2010. Regresa a los corrientes o mapa con los botones arriba para seguir leyendo sobre estos y otras historias.