PRESENTACION


Parecería que la Ciudad de México se inunda casi cada vez que llueve. “El agua tiene memoria”, nos recuerda el gobierno —y nos repetimos unos a otros— tras este desastre cotidiano. Con estas cuatro palabras, la responsabilidad del estado se evapora. La raíz del problema, nos dicen, es el error histórico de fundar una ciudad sobre un lago, y nuestra arrogancia al seguir construyendo nuestras casas en este terreno que se hunde. Esto, aunado a nuestra irresponsabilidad al tirar basura en los drenajes, es lo que nos ha llevado a esta desgracia. Nadar en nuestras propias aguas negras es simplemente el karma. O tal vez estas inundaciones son solo el resultado de “lluvias atípicas” causadas por el cambio climático, lo que significa que son culpa de todos y, por lo tanto, de nadie.

Estas explicaciones, que compiten entre sí y a veces se contradicen, se estancan en nuestro discurso público como las aguas tóxicas de las inundaciones en nuestras calles. Cada una contiene elementos de verdad, pero combinadas, han obstruido nuestra visión de lo único que nos conecta a todos y determina, en gran medida, si nos inundamos o no: el sistema de drenaje.

Esta vasta red de alcantarillas, vasos reguladores, plantas de bombeo, canales y túneles es lo único que nos mantiene, al menos en su mayor parte, por encima del agua. No hay nada natural ni inevitable en su diseño o funcionamiento y, por lo tanto, tampoco hay nada natural ni inevitable en la forma en que el agua circula por la ciudad.

El conocimiento sobre este sistema tan importante suele ser tan abstracto que resulta inútil, tan celosamente guardado que es imposible de obtener, o tan localizado que es difícil rastrear conexiones y ver el problema desde una perspectiva más sistemática. Como forma de respuesta a este vacío en nuestro conocimiento, Las Huellas del Agua presenta un archivo del desastre, que recopila y resguarda testimonios y conocimientos de las y los damnificadas y los junta con los resultados de diez años de investigación académica, basada en la observación íntima de los ingenieros que diseñaron y operan el sistema de drenaje, una búsqueda exhaustiva de archivos históricos, y la creación y sistematización de datos cartográficos del sistema de drenaje, muchos presentado aquí al público por primera vez.

Cómo explorar Las Huellas del Agua

A continuación, se puede escuchar cómo las y los damnificados cuentan sus propias historias sobre las huellas de las inundaciones que siguen marcando sus vidas aun años después de que bajaran las aguas. En sus recuentos, se puede apreciar que las inundaciones en el Valle de México no son desastres simples, con un comienzo y fin, sino eventos detonadores de una condición crónica que perdura, causando estrés y ansiedad continuos que superan, por mucho, los daños que se pueden cuantificar en un censo. Tampoco son, como siempre nos dicen, eventos fortuitos, imprescindibles, o inevitables.

Cada huella - una historia de una colonia, pueblo o región - puede leerse por separado o como parte de una corriente, un conjunto de huellas relacionadas que comparten una causa común o ilustran un tema común. No se trata de historias lineales, al igual que el problema de las inundaciones. Puede explorar estas corrientes mediante el botón que aparece a continuación.

A su vez, estas huellas también están vinculadas entre sí a través de un mapa del sistema de drenaje. Con demasiada frecuencia, las inundaciones se tratan como acontecimientos individuales y sin relación entre sí. Las Huellas del Agua le permite explorar, a través del mapa interactivo al que se accede mediante el botón de abajo, estas interconexiones, muchas de las cuales pueden sorprenderle. Le animamos a seguir los flujos de agua a través del sistema de drenaje, observando cómo conecta las huellas entre sí y con todos nosotros.